ENCABEZADO – DRÁSTICO – FUTURO

“Esta semana, virtualmente todos los periódicos de América Latina publicaron grandes ENCABEZADOS con un reporte de dos grupos de investigadores ingleses. . .”
No todos los lectores tienen que saber por necesidad cual es el significado de la palabra que consta a manera de título de esta sección. Esa precisamente es la razón por la cual se la incluye en estos comentarios.

En el DRAE del año 1970 no aparecía esta palabra aún. No hay porqué extrañarse. Eso fue hace 40 años. Desde ese año hasta esta fecha la lengua ha progresado mucho. Más todavía han progresado las autoridades de la lengua.

Ya en la edición del DRAE del 1992 el participio hizo su aparición como propio de Guatemala y México. Las autoridades de la lengua reconocieron para este vocablo el valor de “titular de un periódico”.

En el año 2001 la lista de países que aceptan o usan el término del título con el significado mencionado antes se alargó de modo considerable. A la lista se sumaron Argentina, Ecuador, Honduras y Uruguay.

De acuerdo con el número de países que utilizan esta palabra queda demostrado ya que es de amplio uso si se suman los habitantes de esos seis países.

La palabra transmite claramente la idea que se le reconoce. Lo que figura a la cabeza de algo está en la posición de arriba. La cabeza de los humanos, que es la más mentada, está en el tope del cuerpo humano. La posición de los titulares es en cabeza de las publicaciones. Por lo tanto la metáfora funciona, es aceptable, representa muy bien la idea.

Además de lo expuesto más arriba, el entorno o situación en la cual se utiliza el vocablo estudiado puede colocar el sentido del término en perspectiva sin mayores inconvenientes.

DRÁSTICO  

“La población de habla hispana de Estados Unidos aumentará DRÁSTICAMENTE en las próximas dos décadas. . .”

“Va para rato” se dice en la habla para destacar que algo lleva tiempo. Este adjetivo en la decimoctava edición del DRAE se definía con una sola acepción de carácter médico. Era “un medicamento que purga con grande eficacia”.

En la decimonovena edición del diccionario de la Academia los celosos vigilantes del idioma decidieron ampliar el alcance de la palabra. Incluyeron las equivalencias siguientes: riguroso, enérgico, radical, draconiano. A esta lista Don Alfonso Torrents dels Prats le añadió “tajante”. Así lo subraya él mismo en su “Diccionario de dificultades del inglés”, 1976.

Lo que procede que se haga en este punto es tratar de sustituir este drásticamente de la cita por uno de los adverbios correspondientes a los sinónimos que la Academia presenta. Tan pronto se hace este ejercicio se cae en la cuenta de que eso no es posible.

Para comenzar. Enérgico es lo que tiene energía. El aumento de la población no puede tener energía. Radical se refiere a la persona que es partidaria de reformas extremas; el individuo extremoso, tajante, intransigente. Ninguno de estos conceptos tiene cabida con el aumento de la población. Este ejercicio no hay ni siquiera que intentarlo con draconiano.

Como se puede comprobar con la lectura de los sinónimos que los académicos proponen para “radical” allí se encuentra el “tajante” del señor Torrents dels Prats.

No hay que rasgarse las vestiduras por lo que la periodista hizo con el adverbio en el caso de la noticia. Quizás lo hizo en medio del entusiasmo que le produjo la noticia o el descubrimiento de la tendencia al aumento de la población hispana.

Pudo haber empleado “sensacional, espectacular” para dar a entender que se producirá un salto cuantitativo en la población hispana en los Estados Unidos. Si deseaba ser más modesta pudo haber escrito “importante”, pero ese término es muy pedestre. Aumento “considerable” puede encajar bien en el texto y de alguna manera es neutro.

FUTURO  

“. . .no nos dejaremos intimidar por elementos que buscan desestabilizar nuestro país y robarle a nuestro pueblo las esperanzas de un FUTURO.

No cabe duda. Muchas veces se habla de futuro como un tiempo por venir en el que se espera que sucedan acontecimientos afortunados. Ese es el uso de la lengua hablada. Esa costumbre del habla la llevaron a la expresión impresa en este caso. No se puede negar que se ha escuchado un sinnúmero de veces: “Ese muchacho no tiene futuro”.

Lo que se pretende en esta sección es despejar el sentido de “futuro” para diagnosticar si la utilización que se hace en el texto es justa.

A la luz del diccionario de las Academias no parece que sea de buen gusto usar esa voz con el valor que han querido atribuirle. El DRAE trae una redacción modificada para la próxima edición en la parte concerniente a futuro.

En sus funciones de adjetivo, futuro es “que está por venir”. En la segunda acepción hace referencia a la persona que tiene compromiso formal de casamiento con otra. La tercera acepción es sobre las operaciones comerciales, o financieras que se hacen para entrega después de un plazo. Esta acepción proviene del inglés. Luego de ésa viene la acepción gramatical. Si se examinan se verá que no hay asidero para emplearlo de la forma que se critica aquí.

Inmediatamente después de lo anterior, en el diccionario de las autoridades de la lengua se puede leer una expresión que aparece definida, es ésta: futuro contingente. Este es “lo que puede suceder o no”.

En el “Diccionario de uso del español” de María Moliner no aparece nada que pueda servir de apoyo para el uso criticado en esta sección. Se aprovecha la ocasión para resaltar la noción completa que reposa en ese diccionario acerca de lo que es futuro: “Se aplica a lo que ocurrirá, existirá o será lo que expresa el nombre en tiempo que todavía no ha llegado” (adjetivo).

El concepto de futuro como sustantivo ponderativo positivo no es certero. El nombre por sí solo no indica fortuna o desventura en el acontecer de lo por venir. Como se acostumbra a decir a veces de modo jocoso: “a ese futuro hay que ponerle un apellido”. Futuro promisorio, futuro venturoso, buen futuro, futuro halagador, etc.

AGUANTAR  

“. . .dice que está montando unos 21 proyectos de salud, educación y vivienda. Pero otros 72 proyectos AGUANTADOS por falta de fondos.”

Desde el principio de esta sección hay que rogar para que los lectores no se sientan sorprendidos por la opinión que se sostendrá aquí. Se defiende la posición de que en esta frase reproducida más arriba el uso del verbo aguantar no es conveniente.

La manera en que se defenderá la tesis será: primero, recurriendo al DRAE para revisar los significados del término. Segundo, se evaluarán los sinónimos y los equivalentes para demostrar lo inoportuno del vocablo.

Para el verbo aguantar el DRAE trae lo siguiente: sostener, sustentar, no dejar caer; reprimir o contener; resistir pesos, impulsos o trabajos; soportar, tolerar a alguien o algo molesto o desagradable.

De entre los infinitivos inventariados más arriba ninguno se presta para auxiliar la utilización que se hizo de aguantar. Por si acaso se piensa aún que hay una rendija por donde pueda colarse la duda se analizará el verbo contener.

Cuando ese verbo se refiere a una cosa es: llevar o encerrar dentro de sí a otra. Con relación a cuerpos es: reprimir o sujetar el movimiento o impulso del mismo. Por último, es reprimir o moderar una pasión.

Cabe que uno se pregunte, ¿De dónde sale este uso? El uso se ha detectado en el habla con el valor de “detener”. Hay que resaltar que el DRAE no registra esa equivalencia; que la que consta allí es “contener”, que se parece, pero no es lo mismo.

El Diccionario Moliner recoge un uso conocido del verbo aguantar con el sentido de “durar”. Lo explica de este modo: “estar algo o alguien todavía en condiciones de realizar su trabajo o servicio”. El ejemplo que sigue ilustra el uso: “Este abrigo aguantará otra temporada”.

En República Dominicana el verbo aguantar soporta dos significaciones particulares: “comprar un número en una lotería ilegal” y “sustituir temporalmente a alguien en su trabajo”.

El “Diccionario general de americanismos” de Santamaría, 1942, retiene como primer equivalente el verbo “sujetar” para aguantar. En algunos países de nuestra América el verbo sujetar se usa con el valor de retener, detener; con el sentido de agarrar, impedir la marcha o el movimiento de algo o alguien.

Se desea haber llenado el cometido que se propuso en la exposición de esta sección porque la utilización que se critica aquí es de uso muy frecuente en las conversaciones.

DETRÁS  

“. . .dijo que la promoción doble en las estaciones de radio y televisión de la compañía y la venta de paquetes de anuncios de radio-TV son elementos claves de la estrategia DETRÁS del negocio.”

En verdad que a veces resulta muy difícil encontrar una razón para explicar cómo es que una persona que tiene la profesión de escribir incurre en ciertos tipos de errores.

Una de las probables explicaciones para el fenómeno es que la lengua se usa todos los días; se la emplea en las conversaciones diarias sin cuidar mucho de ella. Peor aún, se la escucha estropeada sin empacho a cada paso.

Todos los abusos que sufre la lengua van dejando huellas en el oyente que a la vez es un escribiente. A menos que el columnista no logre desprenderse de ese lastre puede incurrir en errores que luego lamenta.

Los individuos que tienen éxito al escribir no obstante el contacto con los desmanes diarios contra la lengua son aquellos que perfeccionan un mecanismo que separa herméticamente la expresión oral de la escrita.

El caso de esta sección puede ser uno de los que se mencionan más arriba. No es afortunado el empleo de “detrás” en esta oración. Esto es fácil de entender si se recuerda el significado del adverbio. Ese adverbio sirve para situar lo que se encuentra en la parte posterior o en sitio delante del cual está algo o alguien. Aparte de eso indica “en ausencia”.

En la cita que consta a manera de ejemplo no sabe uno como hacer entrar los significados antes mencionados para imprimirle sentido a la oración. No tiene sentido pensar que la estrategia está en la ausencia de negocio.

No es menos carente de sentido tratar de forzar la noción de que la estrategia se encuentra en la parte posterior del negocio. La única explicación plausible es pensar que han hecho una traslación de uso del angloamericano al español.

En inglés “behind” posee muchas significaciones de las que el simple detrás del español no disfruta. En esa lengua equivale entre otras palabras del español a “apoyo”. Forzando un poco la redacción podría ser: “. . .son elementos claves en la estrategia de apoyo al negocio”.

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