El punto (.) es el signo de puntuación por excelencia, el más usado de todos y el más antiguo; por ello, de punto se derivan las palabras puntuar y puntuación, referidas al conjunto de todos los signos ortográficos. En tiempos romanos el punto se utilizaba inicialmente para separar las palabras en las inscripciones en latín, en lugar de dejar entre ellas un espacio en blanco. Después del siglo IV d. C., se empezó a usar para marcar las pausas en los textos, colocándolo a distintas alturas para indicar la duración de la pausa. Así, un punto colocado al nivel de la línea, como se usa actualmente,  indicaba la pausa más corta; un punto en el centro, una pausa más larga, y un punto en posición superior, la pausa más larga de todas. Los primeros libros impresos en español utilizaron este sistema, que equivalía, más o menos, a como se usan la coma, el punto y coma, y el punto hoy en día.

El punto es el signo ortográfico que marca el final de un enunciado, un párrafo o un texto. En el primer caso, recibe el nombre de punto y seguido; en el segundo, punto y aparte, y en el último,  punto final. El punto se escribe siempre sin dejar espacio de separación con el elemento que lo precede, pero dejando un espacio con el que lo sigue. La palabra que sigue al punto se escribe siempre con inicial mayúscula.

No siempre se usa el punto para señalar el fin de un enunciado, párrafo o texto. Cuando el enunciado es interrogatorio o exclamativo, se utiliza el signo de interrogación de cierre (?) o el signo de exclamación de cierre (!), en lugar del punto.

 

Usos principales del punto

El punto y seguido o punto seguido, como se le llama en algunos países de Hispanoamérica, separa las oraciones o enunciados que integran un párrafo. Dicho de otro modo, el punto se emplea al final de una oración para indicar que lo que precede expresa un sentido gramatical completo. Después de un punto y seguido se continúa escribiendo en la misma línea. Si el punto está al final del renglón, se empieza en el siguiente sin dejar margen. El artículo 46 de la Constitución dominicana es un ejemplo del uso del punto y seguido:

Toda persona tiene derecho a la intimidad. Se garantiza el respeto y la no injerencia en la vida privada, familiar, el domicilio y la correspondencia del individuo. Se reconoce el derecho al honor, al buen nombre y a la propia imagen. Toda autoridad o particular que los viole está obligado a resarcirlos o repararlos conforme a la ley.

El punto y aparte, llamado punto acápite en algunos países de Hispanoamérica, separa los párrafos de un texto. Después de un punto y aparte se escribe en una línea distinta. Para distinguir fácilmente los párrafos, se usa sangría al comienzo de la primera línea del nuevo párrafo o se deja una línea en blanco entre párrafos.

El punto final es el que cierra el texto o una división importante del texto; por ejemplo, un capítulo. Es incorrecta la denominación punto y final, creada por analogía de las denominaciones correctas punto y seguido y punto y aparte.

Para usar bien el punto se requiere del escritor, sobre todo, que divida correctamente el texto en párrafos; es decir, que sepa distinguir entre el uso del punto y seguido y del punto y aparte. El párrafo constituye el armazón o estructura del texto y se integra de un conjunto de enunciados, separados por uno o varios puntos y seguido, pero unidos por un mismo tema o subtema. Se debe evitar el uso de párrafos demasiado cortos o largos: en ambos casos se le dificulta al lector la comprensión del escrito por efecto de la excesiva fragmentación o extensión. De ahí que el Libro de estilo del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid recomiende una media de cuatro a ocho líneas por párrafo.

 

El punto, la coma y el punto y coma

Como se ha indicado antes en los artículos sobre la coma y el punto y coma, hay ocasiones en las que se podría utilizar perfectamente el punto y coma, en vez del punto seguido para separar enunciados – y en algunos casos,  incluso la coma–, dependiendo del estilo del escritor o del valor expresivo que se le quiera imprimir a cada frase.  Así  por ejemplo, un escritor de estilo segmentado o periodístico se caracteriza por períodos breves, una sintaxis sencilla y el uso profuso del punto y seguido; por el contrario, un escritor de estilo cohesionado presenta períodos más largos, una sintaxis articulada y el uso frecuente de la coma y del punto y coma.

Es recomendable, sin embargo, que el escritor tenga presente siempre cuáles son, en resumen,  las reglas de uso naturales de cada signo delimitador. La coma sirve para separar los componentes de una enumeración, los incisos, aposiciones o frases subordinadas de una oración; pero nunca –en principio– para separar las oraciones o enunciados de un párrafo. El punto y coma, en cambio, sí puede utilizarse para separar las oraciones o enunciados, pero solo cuando estos tengan una estrecha vinculación. En cualquier otro caso, debe emplearse el punto y seguido.

 

Otros usos del punto

El punto se utiliza también para indicar abreviatura: Mag. (magistrado), Dr. (doctor), C. de Pr. Civil (Código de Procedimiento Civil), etc. (etcétera). Cuando desempeña esta función, se le denomina punto abreviativo. Como el punto abreviativo no es un signo de puntuación, la palabra que le sigue debe escribirse en minúsculas. Es preciso señalar, asimismo, que los símbolos de las unidades de medida (por ejemplo, m por metro, cm por centímetro, ha por hectárea) no llevan punto, según las reglas de las instancias internacionales de las que dependen.

Igualmente, se utiliza el punto para separar los componentes o apartados de una enumeración hecha en reglones separados cuando los apartados son de mucha extensión; de lo contrario, se utiliza preferiblemente el punto y coma o la coma, si los apartados son muy cortos. En todo caso, el último apartado se cierra siempre con punto.

El punto tiene, por demás, los siguientes usos no lingüísticos:

•    Separa las horas de los minutos cuando se expresa numéricamente la hora: 3.30 de la tarde. También se usan los dos puntos: 3:30 de la tarde.

•    Separa, en la expresión numérica de las fechas, las indicaciones del día, mes y año: 23.8.2011. Para ello, se usan también el guión (23-8-2011) y la barra (23/8/2011).

•    Separa el código de área de los números de teléfono, y estos en grupos de fácil memorización: 829.259.9999. En este caso, se utiliza también el guion: 829-259-9999.

•    En la República Dominicana y algunos otros países hispanoamericanos, por influjo del inglés, separa la parte entera de la parte decimal de una cifra: 3.14.  La norma internacional establece para este caso el uso de la coma: 3,14.

•    En las clasificaciones o enumeraciones en forma de lista, se escribe punto tras el número o la letra que encabeza cada uno de los elementos enumerados: a., b., c., etc. Para este uso, también sirve el paréntesis: a), b), c), etc.

•    Separa los subdominios de las direcciones de correo y páginas electrónicas: contacto@gacetajudicial.com.do, www.academia.org.do.

•    Separa, en los textos legales,  el número del artículo, así como su descripción, de su contenido:

Artículo 1. Organización del Estado. El pueblo dominicano constituye una Nación organizada en Estado libre e independiente, con el nombre de República Dominicana.

•    Separa, en las bibliografías, el nombre del autor del título de su obra: ÁVILA, Fernando. Dónde va la coma: Norma, Bogotá, 2004.

 

Usos incorrectos del punto

Salvo casos especiales de licencia literaria o cuando se desee imprimirle al texto cierta expresividad,  el punto nunca se debe emplear para separar frases, sino oraciones. Recordemos la diferencia tradicional entre la oración y la frase: la primera expresa un sentido gramatical completo, la segunda no. Usar el punto, en vez de la coma, entre frases es el error más común de los abogados y jueces dominicanos.

Otras situaciones en las que no se debe emplear el punto son las siguientes:

•    Tras una abreviatura, si el punto de la abreviatura coincide con el punto de cierre del enunciado: Al imputado se le acusó de todo: robo, estafa, abuso de confianza, etc.

•    En los títulos y los subtítulos de libros, artículos, capítulos obras de arte, cuadros y tablas, etc., cuando aparecen aislados (centrados o no) y son el único texto del renglón.

•    En los textos que aparecen bajo ilustraciones, fotografías, diagramas, etc., cuando constituyen etiquetas que describen los pies de imagen.

•    En los eslóganes publicitarios cuando aparecen aislados y son el único texto en su línea o cuando están constituidos por dos o más secuencias colocadas en líneas separadas.

•    Los nombres del autor en las firmas de cartas o correos electrónicos.

•    Los nombres del autor de una obra en las cubiertas, portadas, prólogos y otros documentos, o en cualquier otra ocasión en que aparezcan solos en un renglón.

 

Combinación con otros signos

Las reglas académicas en estos casos son las siguientes:

•    Puntos suspensivos. Nunca debe escribirse punto inmediatamente detrás de puntos suspensivos (…), que son solo tres y no admiten que se les agregue ninguno más. Hay una excepción a la regla: si hay comillas, paréntesis, corchetes o rayas de cierre; por ejemplo:

No procede la resolución por aquello de que esta solo se da “para el caso de que una de las partes no cumpla su obligación…”.

•    Signos de interrogación y de exclamación.  Estos signos tienen, en los enunciados interrogativos y exclamativos,  la misma función que el punto en los demás enunciados: marcan su fin. Por  tanto, es incorrecto, por redundante, el uso del punto a seguida de estas dos marcas, salvo en la misma hipótesis señalada para los puntos suspensivos: si hay comillas, paréntesis, corchetes o rayas de cierre. Por ejemplo:

En el calor de la discusión del proyecto de ley, el presidente del Senado aclaró: “¡Nadie me ha trazado pautas sobre este asunto!”.

•    Signos dobles (comillas, paréntesis, corchetes y rayas). En estos casos, se coloca el punto siempre detrás de las comillas, los paréntesis, los corchetes y las rayas de cierre:

Según establecen el artículo 2 del Código Civil y el artículo 110 de la Constitución, la ley “no tiene efecto retroactivo”.

•    Llamadas de notas finales o al pie de página. Hay dos sistemas, ambos aceptados por las Academias de la Lengua.

En el sistema francés, la llamada que indica la existencia de una nota final o a pie de página se sitúa inmediatamente antes del punto y del resto de los signos delimitadores principales (coma, punto y coma, y dos puntos), pero después de los puntos suspensivos: Así ha sido juzgado, en múltiples ocasiones, por nuestra Suprema Corte de Justicia5.

En el sistema inglés, la llamada se sitúa siempre tras el signo de puntuación, sea cual sea: Así ha sido juzgado, en múltiples ocasiones, por nuestra Suprema Corte de Justicia.5