En el Taller de creación literaria “Pedro Mir”, adscrito a la Biblioteca “Juan Bosch”, de Funglode, tuvo lugar un conversatorio con la lingüista, poeta y académica Irene Pérez Guerra, efectuado para conocer y ponderar la obra de la intelectual dominicana, acto que presidió Bruno Rosario Candelier.

Al iniciar la actividad, el director de la ADL manifestó que todas las ramas del saber tienen su historia y corresponde a profesores, académicos y escritores promover el cultivo de la literatura, puesto que el arte literario es una creación hecha con palabras con la categoría de ser la expresión estética del lenguaje: “Esa expresión estética del lenguaje tiene la importancia de que es el cauce de la creatividad humana. Todos los creadores literarios han canalizado a través de la palabra su poder de creación”, explicó.

Rosario Candelier dijo que el poder de creación está en todos los seres humanos. Por lo menos potencialmente todos los seres humanos tienen un poder de creación, aun cuando ese poder no lo realizan todos los seres humanos. Es un grupo reducido del conjunto de la humanidad que plasma, que ejecuta, que realiza ese poder, que pone en funcionamiento el poder de la creatividad.

En la introducción del acto, el coordinador de la actividad explicó la dimensión de la sensibilidad estética, la sensibilidad cósmica, la sensibilidad metafísica y la sensibilidad mística, aunque advirtió que esta última es más reducida porque su desarrollo está condicionado a la gestación de la sensibilidad espiritual en la persona, pues no todos los humanos la han desarrollado. En cambio, la sensibilidad estética la tienen todos los seres humanos sin excepción: “Esa sensibilidad viene fraguada por el caudal de sensaciones que experimentamos ante las cosas, como una manifestación consecuente ante la belleza y el sentido. La belleza suele ser la dimensión preponderante de la sensibilidad estética, que es la que mueve la obra de arte”, agregó. Señaló que en literatura, pintura y música es obvia, y subrayó que todas las manifestaciones artísticas vienen estimuladas por el influjo de  nuestra sensibilidad.

Al presentar a Irene Pérez Guerra, Rosario Candelier subrayó que la función primordial de la sensibilidad es sentir: “El que no siente no puede crear, ni valorar las cosas. Sentir es clave para hacer poesía, ficción, ciencia y arte”. Luego inició el conversatorio con la poeta, lingüista y académica de la lengua. Le pidió a la invitada que se auto-presentara y ella muy gentil le respondió que en Irene predomina el sentido del humor. Y contó que ella era una adolescente inquieta a quien le gustaba jugar con las palabras: “El deseo del conocimiento te acerca a las palabras, pero cuando el conocimiento es seco, no se utiliza para comunicar belleza ni nada más allá del significado de una palabra, si lo asocias en un contexto poético, metafórico o relacionado con la vida que vives o que ves que otros viven, ese rejuego de la palabra se convierte en poesía y esa poesía puede ser social, amorosa y mística”, explicó.

Pérez Guerra aclaró que no necesariamente el poeta le escribe al amor, puede ver una imagen, un hecho trascendente, puede notar un sufrimiento en otro y lo plasma en ese juego de palabras: “Para mí es una diversión y un juego de palabras. Ahora bien, hay poetas que se hacen a una velocidad de un meteoro; para mí esos no son poetas, sino aficionados, porque la poesía hay que sentirla, y al jugar con las palabras, hay que darles un sentido profundo”, añadió.

“¿Y qué es lo clave para lograr ese sentido?”, le preguntó Rosario Candelier. Irene Pérez Guerra contestó que lo clave para ella darle un sentido profundo a las palabras es tener un pensamiento y si no tiene ese pensamiento no escribes: “En mi caso personal puede ser que en una circunstancia o un determinado momento uno tenga la necesidad de expresar con ese rejuego de palabras lo que yo he dicho, algunas circunstancias. Pero yo no soy una poeta de formación, sino de nacimiento, porque yo desde pequeña escribía poesía. Las poesías que están en mi obra poética, muchas de ellas yo tenía 12 y 13 años cuando las escribí”,  manifestó emocionada la académica-poeta.

“¿Hay algún poeta que para ti ha sido importante?”, le cuestionó Rosario Candelier. A lo que Pérez Guerra contestó: “José Joaquín Pérez, quien es mi pariente. Él era mi bisabuelo”.

Posteriormente, la poeta leyó algunos de los poemas de su libro La voz de mi palabra, que publicara la Academia Dominicana de la Lengua, de la que ella es miembro de número.

Rosario Candelier subrayó que en varias ocasiones Pérez Guerra menciona en su poesía la palabra “balcón”. Y ella acotó: “En poesía a los versos se les puede dar una interpretación diferente a la motivación que la engendró, porque “balcón” puede referirse a ese espacio de un edificio, pero metafóricamente puede aludir al alma”, explicó.

La poeta manifestó que efectivamente ese es el “rejuego” de la palabra del que ella ha hecho referencia, pero no del significado sino del sentido que una palabra adquiere en la voz del poeta. “Por eso en mi poesía aflora la voz de mi palabra, y cuando uno siente eso o uno busca eso, entonces está haciendo poesía”, acotó la académica, lingüista y poeta.

Finalmente, Bruno Rosario Candelier exhortó a la poeta a que explote más el don de creación con que vino a la vida porque tiene un gran potencial. Irene Pérez Guerra pasó a leer sus poemas titulados “Regreso”, “Frase” y  “Mensaje”, que despertaron inquietudes en los presentes, y algunos, incluido el director de la ADL, le testimoniaron su admiración a la poeta.

Santo Domingo, ADL/Funglode, 20 de abril de 2017.