“Comenzó en la década de los 70 una meteórica carrera que lo llevó, primero, a obtener *UN CURUL de diputado y después a ocupar. . .”

El punto en esta sección es insistir sobre el género de la palabra “curul”, que en español es femenino. Más que simplemente señalar el género del vocablo también se explicará el porqué este vocablo que termina en -UL es femenino a pesar de que casi todos los hablantes de la lengua piensan que debería ser masculino.


La explicación es de origen histórico. En un principio era la silla de marfil de los ediles romanos en la que ellos se sentaban. Pasó al catalán con la misma ortografía que en español. En italiano y en francés es igual, curule, del latín curulis, lo perteneciente al carro triunfal. La curulis sella era la silla curul, guarnecida de marfil, que los magistrados romanos llevaban en sus carros. El curulis edilitas era la silla del edil, que tenía derecho a llevar en su carro.

Cuando queda vacante un puesto en una academia se dice y escribe que ha quedado vacío la butaca correspondiente a la letra tal o cual, y que se elegirá un nuevo académico para ocuparlo. Lo que se llena es el puesto de la silla, muchas veces se refieren a la silla o butaca, no a la función de académico.

Cuando en la vida política se menciona a un edil como el ocupante de “la” curul se hace así porque se le menciona como el ocupante de esa silla. Por extensión en la política moderna se alude a los diputados como a las personas que ocupan “la” curul correspondiente a su circunscripción en el hemiciclo, si es que la cámara de diputados en ese país tiene la forma de la mitad del círculo.

*ATRAVESAR UN ESCOLLO 

“. . .está ATRAVESANDO UN SERIO ESCOLLO de última hora ante la demora de las visas para dos de sus invitados estelares.”
Está “escrito con tinta china”, cada vez que un periodista se atreve a emplear palabras cuyo contenido no conoce bien, se expone a hacer un mal uso de las mismas.

Es indiscutible que “escollo” es dificultad, obstáculo. Sin embargo, detenerse en el escollo vale la pena, para darse cuenta porqué la expresión consagrada por el uso que ha hecho de ella un lugar común es “sortear escollos”.

En verdad un escollo es un “peñasco que está a flor de agua o que no se descubre bien”. Ésa es la definición que suministra la Academia. Si se decide echar mano de peñasco para redactar es menester no olvidar que es un obstáculo semioculto, a veces disimulado.

El verbo “sortear” en la expresión citada más arriba se toma en el sentido  de “evitar con maña o eludir. . . un riesgo o dificultad”. Eludir o evitar es no chocar con los escollos en este caso. Lo que sí es válido es que se diga que alguien que está pasando por una situación muy difícil está “atravesando un mar de escollos”. Otra posibilidad es expresar que se “navega en un mar lleno de escollos”.

CARBONADAS 

“. . .y las vasijas son botellas plásticas de bebidas CARBONADAS, pintadas en dorado. . .”

El verbo “carbonar” es hacer carbón. Una “carbonada” es una “cantidad grande de carbón que se echa de una vez en la hornilla”. La misma palabra tiene otros significados en culinaria y gastronomía.

El verbo “carbonatar” es “convertir en carbonato”. “Carbonatado,da” se dice de toda base combinada con el ácido carbónico, formando carbonato”.

Las bebidas gaseosas no son “carbonadas”, porque lo que llevan no es carbón, sino “carbonatadas”, porque llevan añadido un carbonato en su fórmula. En algunos países a esas bebidas les llaman o llamaban “gaseosas”. También se les conoce como “refresco” y en la actualidad hasta con el mote de “sodas” que es el peor de todos.

GENUFLEXIÓN – REVERENCIA

“Los ejecutivos de Universal Studios Japan. . . reciben con una GENUFLEXIÓN el anuncio de las sanciones que les aplicarán. . .”

El extracto de texto reproducido apareció en un periódico junto a una foto en la que los ejecutivos aparecen haciendo una reverencia. Esta reverencia es la que se estila en Japón en señal de respeto.

Cuando la Academia de la lengua define la reverencia lo hace de este modo, “inclinación del cuerpo en señal de respeto o veneración”. Esa inclinación del cuerpo, más bien del torso, es la que se observaba en la foto que traía la edición del periódico.

Ahora, con la “genuflexión”. Es la “acción y efecto de doblar la rodilla, bajándola hacia el suelo, ordinariamente en señal de reverencia”. El punto en común entre las dos palabras es el vocablo “reverencia” que se usa en la definición de la genuflexión. En nuestra lengua, genuflexo es arrodillado, y se usa en lenguaje figurado para destacar la posición de alguien que se somete a otra persona sin oponer opinión contraria. Se le toma en la lengua común como “sometido” y es un insulto.

En caso de que alguien tenga duda acerca del uso y significado de la palabra genuflexión, basta con que se le recuerde que el español lo adoptó del latín, de genu flexo, flexión de la rodilla. De allí es de donde en francés la rodilla es genou.

*PIVOTAL 

“. . .inscribió 1,996 pacientes para estas pruebas clínicas *PIVOTALES de la compañía para el tratamiento de la degeneración macular. . .”

Muchas veces la tarea difícil no es sólo dar con el vocablo mal empleado, sino tratar de discernir lo que trata de expresar el autor con el uso del término.

Como se deduce del asterisco que lleva la palabra en el título, esta no existe en la lengua común de los hispanohablantes. Se conocen otras palabras de la misma familia, tales como pivote, que desciende el francés pívot, el verbo pivotar, el adjetivo pivotante, hay más, en español registrado por la Academia está el vocablo pívot, que es el jugador de baloncesto cuya misión es mantenerse cerca del tablero para recoger rebotes o anotar puntos.

El pivote español es el extremo cilíndrico o puntiagudo de una pieza, donde se apoya o se inserta otra, bien con carácter fijo o bien de manera que una de ella pueda girar u oscilar con facilidad con respecto de la otra. Como se echa de ver enseguida, no hay nada que pueda tener relación con lo de las pruebas clínicas del texto.

La confusión nace del hecho que en inglés el vocablo pivotal en su segunda acepción es “muy importante”, lo que se expresa también en el copiado “crucial”. Quien tradujo, o trató de traducir el texto, lo que hizo fue que creó otra palabra en español. Lo hizo, seguramente, pensando que en nuestra lengua hay un término como ese, porque si existe uno de ellos no entiende como es que el otro no existe.

La explicación del porqué en español no contamos con ese vocablo es muy sencilla. La evolución del término no ha florecido en ese sentido. La tendencia de la palabra en español no se ha orientado en ese dirección.

Para las personas que no son muy duchas en materia de mecánica, eje es sinónimo de pivote. La palabra existe en francés desde el siglo XII, mientras que en inglés se introdujo en el siglo XIX. En la lengua de Rabelais, en sentido figurado, se le acepta en el sentido de aquello sobre lo que reposa o gira todo el resto, es decir, con el significado de base o centro. No sería descabellado pensar que tomando como base el sentido figurado del francés es como se desarrolló el del inglés.

Para resumir. En español el término del título no aparece en los diccionarios de uso ni en los autorizados. Ni siquiera en los diccionarios de neologismos se asienta el desacierto del título.

*ENSARTE 

“. . .fácilmente y las historias se cuentan como un *ENSARTE de aventuras.”

Si no existieran los neologismos las lenguas morirían. Una vez que pasan la prueba del tiempo éstos pasan a formar parte de la riqueza de la lengua. En un altísimo porcentaje, los neologismos salen del pueblo, porque éste es el único que puede darle vida y mantenerlo en vigencia e imponerlo ante las autoridades de la lengua.

En raras excepciones, los intelectuales contribuyen a crear o acuñar términos en determinadas situaciones que “prenden” en la memoria de los lectores y cobran vida en el intelecto popular. Los poetas son quienes tienen licencia para crear -no inventar- vocablos que se acomoden a sus necesidades expresivas.

Por desventura en el caso de esta sección, no se está en presencia de uno de esos casos de poesía -que es creación- ni del literato que acuña un término nuevo. Después de consultados los diccionarios de americanismos, los del español de uso y otros más, hay que concluir que se está en presencia de un ejemplo de mente febril.

Como la palabra no aparece registrada en ningún diccionario, ni se le ha encontrado en recuentos de frecuencia de palabras, hay que llegar a la triste conclusión de que es producto de un equívoco.

Quizás la autora del artículo trató de escribir “sarta”, que de acuerdo con el consenso es una “serie de sucesos o cosas no materiales, iguales o análogas.”

En casos como el de esta sección, la capacidad adivinatoria del lector es solicitada y aceptada. Todo lo que se puede hacer es imaginar significados que se avengan con el sentido del escrito.

*RECONFIGURAR 

“. . .también anunció amplios planes  para disminuir su flota y RECONFIGURAR sus aeronaves, eliminando las cabinas de primera clase. . .”

El verbo “reconfigurar,” como tal, no aparece en el catálogo de palabras de las autoridades de la lengua. El verbo que sí aparece es “configurar”, cuyo significado se citará más abajo por considerar que se encuentra en el centro de la significación del verbo del título.

Configurar es dar determinada forma a algo. No hay que sorprenderse con lo escueta que es la definición. En los casos en que algo se rehace, se remodela -lo último en su verdadero sentido- esa cosa de un modo o de otro es objeto de configuración, que es la disposición de las partes que componen una cosa y le dan su peculiar forma y propiedades anejas.

Cuando en el interior de un avión se cambia la disposición de los sillones, es decir, se elimina una categoría, para que todos los asientos sean de un mismo tipo y distribución, entonces no se ha cambiado la forma, lo que se ha cambiado en un caso como este es la distribución, la disposición, la clasificación.

El punto que se debate en un asunto como el señalado, en una frase de esta índole, está en que los redactores con demasiada frecuencia se dan a la tarea de no pensar en lo que escriben, y menos aún en pensar cómo lo escriben.

Si las palabras no corresponden con lo que está sucediendo en el interior de esos aviones, entonces la noticia o reseña no es cierta, porque carece de exactitud, y, como consecuencia, cuando el mensaje llega a su destinatario último, el lector, lo que éste entiende es diferente de lo que sucedió, hay una distorsión.

No se debe transigir sobre este asunto. Hay que requerir del periodista que use las mejores palabras. Las que correspondan mejor con lo descrito o expresado. Aceptar algo menos que lo mejor, o lo exacto, es ceder ante lo mediocre. Si el lector paga para leer un periódico puede pedir que se le ofrezca lo mejor no sólo en la composición, diagramación y colores, sino también en la forma del texto, que éste sea correcto.