Por Rafael Peralta Romero

 Alguien ha preguntado si el verbo /curcutear/ es un dominicanismo. No sé el porqué de la pregunta, pero tiene lógica, ya que ese vocablo no aparece en el Diccionario de la lengua española, 23ª edición, la más reciente, publicada en 2014.

En tanto que el Diccionario del español dominicano, publicación de la Academia Dominicana de la Lengua, 2013, ha incorporado ese vocablo con las siguientes acepciones:

Curcutear. Revisar o buscar entre las cosas ajenas revolviéndolas. Y cita a Tulio M. Cestero en su novela La Sangre: “Una mañanita estaba yo en el mercado echá palante, curcuteando una pollona para encontrarle la gordura”. Pág. 56.

2-Indagar escrutar. Se apoya en Manuel Salvador Gautier, novela Tiempos para héroes: “A mí me suena el nombre por algún sitio, dijo Flor, poniendo la cara que ponía cuando curcuteaba la mente”. Pág. 201.

3-Manosear a una persona. De José Enrique García, el DED cita un fragmento de su novela Una vez un hombre: “El tiempo de calma era mejor, podíamos curcutearnos sin apuros, con tranquilidad y tiempo, con retozos que se iban hasta la madrugada”. Pág. 193.

El diccionario criollo también ha incorporado el adjetivo curcuteador (que curcutea) y el sustantivo curcuteo (acción de curcutear).

Curcutear. Aparece también en el Diccionario de Americanismos como una voz de República Dominicana con el sentido de “revisar o buscar entre las cosas ajenas revolviéndolas”. Es una publicación de la Asociación de Academias de la Lengua Española, hecha en Lima, Perú, en 2010.

En el curcuteo en torno a este vocablo he encontrado esta valiosa explicación de Carlos Larrazábal Blanco:

curucutear, curcutear, cucutear. “Aunque en las antiguas lenguas ibéricas, según he visto en Cejador, la raíz curr denota inclinación del cuerpo para hacer algo, y a pesar de que estas palabras tengan alguna apariencia de onomatopéyicas, es bueno tener en cuenta que kurukuru es «gallinero» en lengua mandinga. Curucutear significa trastear, buscar haciendo cierto ruido dentro de alguna gaveta u otro objeto, etc”. (Carlos Larrazábal Blanco, Vocabularios de afronegrismos, incluido en Antología, Archivo General de la Nación, editor Andrés Blanco Díaz, 2015, p.32).

Faltaba decir que muchos dominicanos dicen “cucutear” y no “curcutear”. Larrazábal incluye la forma “curucutear”, que de acuerdo a la página digital TuBabel, es empleada en Venezuela con el significado de husmear, examinar, fisgar, jurungar. Hurgar en cosas propias o ajenas.

En la peculiar forma del habla cibaeña se ha observado la habitual sustitución de la “r” por “i”: cuicuteai (¿Qué es lo que tú tanto cuicutea?).

Don Max Uribe aborda el asunto de forma escueta. Dice: “El Diccionario Vox, página 479, manifiesta lo siguiente en relación con el origen y significado del verbo transitivo curcutear. Curcutear. tr. Santo Domingo. Registrar (mirar con cuidado)”. Uribe, Diccionario de Dominicanismos y Americanismos, Santo Domingo, 2008, 180)

Bruno Rosario Candelier

La palabra se oye en usuarios de los diferentes niveles de lengua. En hogares rurales o urbanos se habla de “curcutear” o de “cucutear” (Déjate de estar cucuteando). El doctor Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua, es entre los hablantes cultos quizá el más asiduo empleador de este vocablo.

Por ejemplo, para explicar cómo se elaboró el Diccionario fraseológico dominicano anota lo siguiente: “La segunda fuente donde curcuteamos frases y expresiones de la lengua hablada por los dominicanos es la prensa, en periódicos y revistas, tanto en ediciones físicas como electrónicas”.(El genio de la lengua, publicado por Academia Dominicana de la Lengua, Santo Domingo, 2016, pág. 121).

Muy recientemente, Rosario Candelier leyó un texto crítico sobre la obra narrativa del escritor Miguel Solano en el que expresó: “De la pluma de Miguel Solano fluyen el humor y la jocosidad, que se enciman a la azotea de su imaginación para fluir como cascadas que se desprenden de un gajo de la montaña. La emanación de júbilo y candor, propia de un ser feliz como Miguel Solano, que curcutea en los meandros de la realidad y desflora los entramados de su poetizar,… “, (La “Razón poética en Miguel Solano”, encuentro Interiorista, La Torre, La Vega, 17 de noviembre de 2016).

Rosario Candelier descarta que el vocablo sea un dominicanismo. Más se inclina por la idea de que /curcutear/ sea un arcaísmo, es decir una palabra muy antigua que ha caído en desuso. No quiero contradecir a una autoridad, pero lo cierto es que el vocablo tiene marcado sabor dominicano.
El debate está abierto.

Rafael Peralta Romero
Periódico el nacional (4 febrero, 2017)
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