En un coloquio sobre la narrativa de Miguel Solano, miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua, el escritor soldeño habló de la creación narrativa. Contó que en su adolescencia leyó los cuentos de Juan Bosch, de quien recibió la orientación para dedicarse al cultivo literario. Expresó que su mayor dificultad en el proceso de la creación ha sido la lengua: “Escribir bien desde el punto de vista de la gramática es difícil y en nuestro tiempo no había una teoría de la conciencia de la lengua”, dijo.

Miguel Solano habló de su motivación para escribir obras de ficción y lo que mueve su sensibilidad y su conciencia para concebir una historia y tejer una ficción en torno a un hecho. El escritor ponderó el enorme placer que le genera crear: “Sentir mis neuronas trabajando es un privilegio enorme y en el caso del novelar es todavía más maravilloso, porque la novela tiene varios personajes”, manifestó.

Subrayó que en sus escritos hay una conexión desde su sensibilidad y su conciencia con la realidad cósmica: “No hay otro camino. La forma como tú la recibes, la forma como tú la transmite, expresa lo que conmueve al lector y para eso necesariamente tienes que tener una capacidad para interiorizar ese mundo de afuera y una vez logras eso, los temas siguen siendo los mismos: vida, muerte y amor”.

El director de la Academia de la Lengua presentó una ponencia sobre “La razón poética en Miguel Solano”, en la que destacó que este narrador, junto a Emilia Pereyra, Rafael Peralta Romero, Manuel Salvador Gautier, Ofelia Berrido y Ángela Hernández, integran el grupo de narradores Mester de la Academia.

“Miguel Solano en su condición de usuario del lenguaje y creador de obras de poesía y ficción, cultiva una poética de la narración con la emoción del niño que habita en su interior y la madurez del adulto que fabula en su imaginación bajo el cauce de una creación en busca de la faceta entrañable del discurrir natural, antropológico y cultural de sus criaturas imaginarias”, dijo Rosario Candelier. Resaltó que en la creación literaria de Solano “fluyen el humor y la jocosidad, que se enciman en la azotea de su imaginación para fluir como cascadas desprendidas de un gajo de la montaña”.

Al sentir la conexión de su conciencia personal con la conciencia cósmica, explicó que Solano pondera el inconsciente conectado, una manera original de aludir a lo que Carl Jung llama el inconsciente colectivo, que nuestro autor percibe con la frescura del niño y el raciocinio del adulto cuando se sumerge en la dimensión de la realidad natural, social y metafísica. En ese tenor, sostuve que la obra de Solano, centrada en la poética de la ficción, al tiempo que refleja la huella de nuestros grandes narradores, proyecta la impronta de su talante narrativo desde cuya sensibilidad empática establece una conexión con los elementos de la naturaleza en todo lo que vive, escribe y hace.

El narrador dominicano fue identificado por el director de la Academia Dominicana de la Lengua como “el forjador de una cosmogénesis literaria que manifiesta una teoría del Universo, del que se siente amanuense para revelar lo que sus experiencias visionarias otean del pasado integrado al futuro, clave del discurrir de lo viviente”.

Tras la lectura de dos textos narrativos, Rosario Candelier destacó que Solano tiene “una afinidad empática con lo viviente y una sintonía con los duendes de la Creación, ya que con una actitud limpia, amorosa y espontánea, como la de los niños, los orates y los místicos, da cuenta del torrente imaginario que corcovea su sensibilidad y atiza su conciencia espiritual como el ánfora de sus apelaciones entrañables y veta de sus verdades trascendentes”.

La Torre, Centro “San Juan de la Cruz”, 21 de enero de 2017.