La obra de Bruno Rosario Candelier, La dolencia divina, fue el tema del coloquio comentado por Rafael Peralta Romero, Rita Díaz y Camelia Michel. El inicio de la actividad se dio con las palabras de bienvenida del autor y su agradecimiento por la asistencia de los presentes.

Camelia Michel intervino con su opinión sobre la obra, quien manifestó que la presentación de un libro es siempre una ocasión de festejo. Expresó que en esta oportunidad no solo da la bienvenida a esta nueva obra del director de la ADL, sino que celebra la activa participación de la Academia Dominicana de la Lengua en actos lingüísticos y literarios.

La escritora señaló que este nuevo libro de Bruno Rosario Candelier se inscribe en la temática favorita de su fautor, con una mirada especialmente centrada en la poesía mística.  También destacó su preocupación por la literatura mística, ya que en diversas obras aborda esa temática desde distintas variantes; sin embargo, en este libro penetra de manera cabal en la naturaleza de este fenómeno espiritual y artístico, enfocándolo desde su manifestación en la conciencia y su expresión artística en la poesía. Michel manifestó que igualmente el autor se refiere al cultivo de este género en el país y en el mundo, fundamental en la expresión poética de nuestra lengua, con una vigencia que contrasta con la creencia en boga de que cualquier raíz o tendencia literaria que nos conecte con el pasado carece de sentido. Destacó que Rosario Candelier enfatiza labor del filólogo, ensayista y crítico literario interesado en la obra teopoética.

Rita Díaz Blanco intervino expresando que Rosario Candelier es de las pocas personas en el país que se dedica al cultivo de los estudios místicos: “Para él, cada palabra tiene su significado particular que no comparte con otras, aunque en determinados contextos puedan experimentar casos de sinonimia o utilizar su definición para reorientar su sentido. Por eso, cuando inicia las reflexiones místicas no extraña que su vocabulario sea preciso y exacto hasta en la titulación de su obra”, dijo.

En cuanto a la organización del texto literario, Díaz Blanco señaló que esta obra recoge las reflexiones del filólogo dominicano sobre la mística, la conciencia y la creatividad poética. Presenta diálogos con diferentes escritores que hacen un recuento de la experiencia mística con sus intuiciones y revelaciones. Y aborda estudios sobre textos teopoéticos y recopila correos electrónicos para despertar reflexiones y motivar la creación literaria: “Para el autor la experiencia mística es una inclinación que experimenta la conciencia humana de manera involuntaria, pues por más que se busque o se quiera percibir no puede lograrse de otra manera que no sea como una emanación de la Divinidad”, dijo.

Rafael Peralta Romero comentó que La dolencia divina no solo constituye el más amplio soporte documental sobre los estudios místicos que se haya elaborado en nuestro país, sino que también presenta un cuerpo doctrinal sobre esa materia, reservada a un número muy reducido de seres humanos: “En este autor, la sensibilidad metafísica se alía con la cultural y brota como resultado en que todos los puntos de vista confluyan hacia “la veneración sagrada por las palabras”, que conecta con la filología, una especialidad de la lingüística cuya etimología sirve a Bruno Rosario Candelier para promover un saber orientado a infundir amor e interés por nuestra lengua, la literatura y el desarrollo del pensamiento”, subrayó Peralta Romero.

Por otro lado, manifestó que la dolencia divina ha sido explicada en este libro como una fuerza que descubre y revela el sentido de la vida: “Se trata de la vivencia del amor en su punto culminante, el éxtasis de amor con el alma embriagada y los sentidos suspendidos en la llama que incendia el corazón de los mortales bajo el ardiente aliento de la dolencia divina”.  El académico recomendó a quienes aspiren a desarrollar la gracia de la poesía mística, estudiar a autores como san Juan de la Cruz, nuestro modelo de la lengua española, a quien se estudia en La dolencia divina como un creador ejemplar de la lírica teopoética.

Finalmente, el autor de la obra dijo que para escribir una obra inspirada en la mística hay que tener sensibilidad espiritual. Explicó que mucha gente no se da cuenta de sus propias cualidades interiores, porque esas cualidades no son como el color de la piel o el de los ojos, que se ve físicamente. Resaltó que las condiciones interiores están ocultas, pero la palabra tiene la virtud de encauzarlas. También agregó que la mística comprende el estudio de lo divino y entraña una búsqueda espiritual centrada en la Divinidad, aunque precisó que la experiencia mística no obedece a un estudio: “Las pocas personas en el mundo que tienen experiencia mística, no se debe a que hayan estudiado mística o tengan sensibilidad espiritual, sino que se trata de un fenómeno que ocurre en virtud de una elección hecha por una fuerza divina, pues no hay intervención de la voluntad”, añadió Rosario Candelier.

Al término de las ponencias, los presentes recibieron respuestas y comentarios a sus preguntas sobre la mística, el lenguaje y la creación poética, al tiempo que ponderaron los estudios realizados sobre la citada obra. El público quedó satisfecho, y una frase del filólogo de la Complutense caló en varios jóvenes: “Mientras filósofos y teólogos analizan el sentido místico de la Divinidad, los contemplativos viven la experiencia de Dios en su conciencia”.

Santo Domingo, ADL, 25 de mayo de 2017.