En una entrevista sobre los poetas CheryJimenes Rivera y Eduardo Tavares Justo, de Montecristi, Bruno Rosario Candelier dialogó con Denisse Larrauri para el canal 4 de Radio Televisión Dominicana. A continuación un resumen de la participación del director de la ADL sobre los citados poetas:

“Chery Jimenes Rivera es el autor del celebrado poema “L’aitianita divariosa”, que lo declamaba con cierta peculiaridad fonética y una gracia extraordinaria. Ese poema se desarrolla en la costa de Montecristi y tiene un tema vinculado con la cultura dominicana y el pueblo haitiano: una haitiana protagoniza el poema. La capacidad poética que aprecié en esa creación modernista, criollista y socio-realista, a pesar de vivir en la segunda parte del siglo XX,  combinaba las estéticas del Modernismo, el Criollismo y el Socio-realismo, como ocurría en la producción poética de varios poetas del siglo XX, como se evidencia en su poema “L’aitianita divariosa”, un texto criollista inspirado en la realidad social y cultural de la línea noroeste. Esa creación fue la expresión de un testimonio vivencial, y eso es importante subrayarlo ya que, al ser una creación de intuiciones y vivencias, lo que escribía tenía plasticidad y encanto, al tiempo que reflejaba una circunstancia determinada y hechos específicos, con detalles de la vida social y de los diversos aspectos que solía tratar en sus reportajes periodísticos. Cuando estudié la composición literaria de los Independientes del 40 aprecié, en primer lugar, que Chery Jimenes Rivera era contemporáneo de ese grupo; en segundo lugar, correspondía a una ubicación geográfica de la que no había ningún representante en ese grupo de poetas, como es Montecristi; y en tercer lugar, Jimenes Rivera aplicaba en su creación los principios estéticos que distinguían la línea de creación de los integrantes de esa valiosa promoción de poetas llamados “Independientes del 40” desde en el congreso de literatura celebrado en la Universidad Católica Madre y Maestra de Santiago, en 1969. El rasgo estético que apreciaba en Chery Jimenes y que yo entendía que coincidía cabalmente con este grupo poético era su vocación social. Los Independientes del 40 tenían una vocación socio-realista que secundaban Héctor Incháustegui Cabral, Pedro Mir, Tomás Hernández Franco y Octavio Guzmán Carretero, escritores de Baní, San Pedro de Macorís, Santiago y Moca, respectivamente. Yo entendía que el poeta noroestano, Chery Jimenes Rivera, afinaba literariamente con ese grupo. Geográfica, cultural y estéticamente él era el complemento ideal para integrarlo al grupo de la promoción llamada los Independientes del 40, como lo hice, y así está consignado en uno de mis libros. Un intelectual de esta época que lea la obra de CheryJ imenes Rivera puede apreciar que la cultura, el cultivo de las letras y el conocimiento de la palabra influyen para lograr una cosmovisión. Tener una cosmovisión es tener una idea del mundo, de la vida, de la historia, de la sociedad, y Chery Jimenes la tenía. Ese poeta se ubica social, cultural, intelectual, estética y espiritualmente en su tiempo.

El otro poeta es Eduardo Tavares Justo, integrante del grupo que bauticé como Grupo Literario “CheryJimenes Rivera” del Ateneo Insular en Montecristi, con dos cualidades como poeta: era un gran conocedor de la métrica clásica, que es esa forma de escribir propia del pasado que aplica en cada verso una terminación similar, de tal manera que el final de un verso coincida con la terminación del siguiente verso, como los tercetos, cuartetos, coplas, décimas o los sonetos, según el tipo de métrica, y ese es un conocimiento riguroso que pocos tienen en este tiempo, pues hay una clasificación y una retórica que Tavares Justo conocía porque tenía un dominio de la métrica clásica, de la que Joaquín Balaguer ponderó en su obra La métrica castellana. El primer atributo en Eduardo Tavares Justo como poeta es la aplicación de la métrica tradicional en su poesía. El segundo atributo que lo distinguió fue la dimensión espiritual de su sensibilidad mística. El poeta de Montecristi tenía una inclinación espiritual cónsona con su formación religiosa y, en tal virtud, procuraba expresar en su creación lo que sentía desde el hondón de su sensibilidad. Por eso tituló su obra poética Voces del alma en la que testimonió lo que experimentaba en su interior; de hecho, la poesía canaliza la expresión del alma, que no es lo propio de la narrativa. Cuando los narradores escriben, dan un testimonio social porque intuyen la voz de la sociedad; la voz del poeta es la voz del alma, la voz de la interioridad. Aunque refleja una vertiente de la condición humana, en el fondo de ese contraste hay un vínculo que los unía. La poética del político y la poética del poeta confluyen en que ambos experimentan una vocación de creación, pues se puede crear desde cualquier posición política o ideológica, como se crea desde la poesía, o desde el ámbito en que se mueva la persona; ambos tuvieron coincidieron en su amor por Montecristi y en querer hacer algo bueno, positivo y edificante por su pueblo y su patria”.

Santo Domingo, 7 de junio de 2016