Fijas y expresivas

Dice Javier Marías, novelista por el que siento predilección y académico de la Real Academia Española, que “la manera de hablar de cada persona es tan úni­ca como nuestras huellas dactilares”. Cuántos nos olvidamos de esta verdad y hablamos y hablamos sin darnos cuenta de todo lo que decimos de nosotros mismos con cada palabra.

El cuidado en la expresión empieza por los detalles. La lengua hereda o crea con el tiempo y el uso unas expresiones fijas que adquieren un significado propio y a las que llamamos locuciones.

Las locuciones tienen dos características que las definen y que tenemos que conocer para utilizarlas correctamente. Las palabras que las forman tienen cada una su propio significado y en cierta manera lo abandonan para expresar algo nuevo. Guindar los tenis no significa ‘colgar unas zapatillas deportivas’ ni abanicar la brisa tiene nada que ver con un bateador que se echa fresco. No solo estamos cocinando cuando se nos hace tarde para ablandar habichuelas ni los policías acostados se levantan de su siesta.

Lo más característico de las locuciones es que son fijas; tienen una estructura propia que no debemos cambiar. Nuestra preocupación por las eses finales, que nos comemos a menudo, hace que estas eses aparezcan hasta donde no van. Sucede con frecuencia en las locuciones a pie y a mano. Su forma correcta exige el sustantivo en singular. Y, aunque caminemos con dos pies y usemos ambas manos, vamos a los sitios a pie (aunque cada vez menos en este territorio comanche en el que se han convertido nuestras calles) y tejemos o escribimos una carta a mano (esto suena ya casi a ficción).

Las locuciones son muy expresivas y, ortográficamente, son fijas. Respetémoslas para que puedan seguir ayudándonos a decir lo que queremos decir.

© 2014 María José Rincón

Letra zeta

Cuando me eligieron miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua, la emoción nos hizo olvidar, a don Bruno Rosario y a mí, un detalle importante. Acababa de cerrar y ya estaba llamando de nuevo para preguntar cuál era mi letra. La zeta, me contestó nuestro director. A cada académico le corresponde simbólicamente una letra del abecedario.

Mi primera reacción fue el asombro. Había dedicado mi discurso de ingreso como miembro correspondiente al primer diccionario monolingüe del español, el Tesoro de Covarrubias, que ejemplifiqué con palabras de la letra ene. Fernando Casanova, excelente columnista, me llama con cariño “letra eñe” desde que publico esta columna en Diario Libre. Pero ni la ene ni la eñe. Me correspondió el sillón zeta, vigesimonovena y última letra del abecedario español.

Busqué de inmediato quién había ocupado ese sillón antes que yo y resultó que yo era la primera letra zeta de la Academia Dominicana. Irónicamente le correspondía a una sevillana aplatanada: ni los sevillanos ni los dominicanos pronunciamos la zeta como la describen los manuales (sonido interdental fricativo sordo). Nuestro seseo (junto al del sur de la Península Ibérica, Canarias y toda Hispanoamérica) la asocia al sonido predorsal fricativo sordo.

Los lazos que me unen a esta letra han ido tomando cuerpo desde entonces. Los zumbadores aparecen por doquier, mi hija prefiere las batidas de zapote, he tenido que zanquear dominicanismos por cielo y tierra y todavía dura el zaperoco del DED. Solo espero que hoy no se les zafe un tornillo y que esta “Eñe” no vaya al zafacón.

© 2014 María José Rincón

Intimar – puntería – fórmula – super/súper – tunear –

INTIMAR

“Hay gente como el senador M. R., que apela al nombre de Dios INTIMANDO, en su caso, que los esfuerzos por contener el cambio climático. . .”

En estos asuntos de hacer una lectura profunda (o crítica) de los artículos que aparecen en los periódicos se encuentra quien obra de ese modo con descuidos inauditos, este que se destaca en el texto citado es uno de ellos.

En la primera parte de esta sección se enumerarán las significaciones en español; en la segunda se descubrirá de dónde procede el error con sus valores en inglés.

El verbo intimar que ocupa el título de esta sección se usa en la cita de una manera que causa desazón. Esto así porque no le imprime sentido a la frase en la que se halla insertado.

El verbo intimar es muy caro a los juristas pues es de mucha utilidad en el desempeño de sus actuaciones profesionales. Intimar es “requerir, exigir el cumplimiento de algo, especialmente con autoridad o fuerza para obligar a hacerlo”. Esa es la primera acepción en el DRAE.

En otras circunstancias el verbo en estudio sirve para expresar que una persona entabla una estrecha amistad con otra, se gana el afecto de esa persona. En sentido pronominal es introducirse una cosa por las porosidades de otra.

A la luz de las significaciones que se han señalado no hay resquicio alguno por el que pueda colarse una noción que le otorgue sentido a la oración de la cita.

La realidad de los hechos es que el reconocido articulista ha metido un verbo del inglés que se parece por su escritura al que escribió en español. El significado es del inglés, pero la voz le salió en español con un verbo que no es conveniente en el contexto.

En inglés el verbo es intimate que puede aceptarse como equivalente de “anunciar, hacer de conocimiento público formalmente, comunicar delicada e indirectamente”; con la sutileza de sugerir. Es pasar un mensaje con contenido implícito. Si se desea puede hacerse el ejercicio de sustituir el verbo de la cita por uno de los subrayados y los resultados saltarán a la vista.

Aunque produzca aflicción, hay que reconocer que algunos escribientes que leen o hablan otra u otras lenguas además del españo, se colocan en desventaja con respecto de sus colegas que son monolingües. Esto como resultado de las confusiones que les producen las lecturas en lenguas extranjeras que luego se les “zafan” en las redacciones de sus artículos. Hay que mantenerse muy alerta para no caer en este tipo de errores.

 

PUNTERÍA

Esta palabra se coloca entre las que se estudian porque en la República Dominicana posee un significado que es desconocido en otros países de habla hispana.

El significado especial en el habla de los dominicanos para el término puntería no le llega de un uso aislado, sino que solo se produce cuando el vocablo viene acompañado de una conjunción, de un adverbio o expresado de un modo específico.

Se repasarán los significados tradicionales en el cuerpo de la sección y luego el que corresponde al habla dominicana.

Casi siempre la utilización de la palabra “puntería” con ese rasgo distintivo del español dominicano se emplea en casos para expresar real sorpresa o hacerlo de modo jocoso o burlón.

En el español corriente puntería tiene que ver con la habilidad que tiene el tirador de “dar en el blanco”. Por esto es que dicen que este deporte del tiro al blanco lo inventaron en África.

En español común existen algunas locuciones en el registro coloquial en las que no se utiliza arma alguna, pero en las que mantiene el objetivo implícito de no errar. Así se dice: “afinar la puntería” para poner mucho cuidado y atención en lo que se hace, se dice o se planea. En sentido figurado o material se dice o escribe “dirigir, poner la puntería” para apuntar a cierta cosa, con la intención de expresar que se busca o procura eso que se menciona después de la expresión.

En dominicano, el vocablo puntería en algunas ocasiones se usa para expresar precisamente lo contrario de su contenido original. Puede decirse que puntería cobra el valor de antónimo, pues indica lo contrario de su significado corriente.

El hablante dominicano dice: ¡Qué puntería! cuando algo sale mal; cuando el resultado es contrario al apetecido. Dice: “Vaya puntería”, en los momentos en que el resultado obtenido con una acción termina en lo opuesto a lo que se perseguía. Sobre todo el dominicano recurre a la voz estudiada para destacar que a pesar de todos los pronósticos positivos, lo que se alcanza escapa a lo previsto.

Se espera con estas explicaciones dejar satisfecho el propósito de explicar el uso y el sentido, de modo que en el futuro se le abran las puertas a “puntería” en los diccionarios de dominicanismos con ese significado.

 

FÓRMULA

“Jackson ya no dará muestras de FÓRMULA”.

Esta fórmula no es nueva en el habla hispana. Hace largo tiempo ya que los hispanounidenses han integrado esta voz a su español.

Todavía el español de los diccionarios no le ha otorgado la carta de ciudadanía al vocablo sometido a examen en esta sección. Se presume que en español como en todas las lenguas modernas el uso es el que impone los términos. Muestras de esa “suposición” se encuentran en todos los diccionarios de uso y en los regionales.

La “fórmula” de la cita procede del inglés. En esta lengua es una mezcla de leches o un sustituto de la leche materna que se usa para alimentar a los lactantes. En ese contexto en el español de los Estados Unidos es muy frecuente oír y emplear la voz fórmula para referirse al sustituto de leche materna.

Esta fórmula está fabricada con el propósito de reemplazar la leche materna y para que se la emplee como sustituto de leche materna. La palabra fórmula en este caso es un acortamiento del nombre completo de la fórmula científica que sirve para alimentar a los lactantes. En inglés la llaman formula, sin acento, porque este no existe en esa lengua. Con esa intención práctica de los angloamericanos acortan las frases y combinaciones.

Si el vocablo del título no ha conseguido su aceptación en los diccionarios es probable que eso se deba a la falta de patrocinio de instituciones asociadas a las Academias que velan por la autenticidad de la lengua común.

F. A. Navarro, en su obra Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina (2005), escribe lo siguiente con relación a la voz fórmula: “Parece ya tarea casi imposible eliminar el angloamericanismo “fórmula” para designar la leche artificial en polvo para lactantes”. (Nota: también existe una fórmula líquida, RG). El recién citado estudioso del léxico médico propone que se utilicen, “leche artificial”, o, “leche maternizada”.

 

SUPER – SÚPER

“Los autores en Cuba están SÚPER satisfechos con contar con este libro en sus manos. . .”

Hace largo rato ya que los lectores de edad avanzada al ver escrita la palabra súper eso los pone de cabeza. Esto como todo lo que supone un cambio en las normas de la lengua suscita un primer sentimiento que embarga al lector de experiencia, que puede oscilar entre sorpresa y disgusto. Luego de la primera reacción viene la asimilación y, a veces, la resistencia a la aceptación con su consiguiente resabio.

En esta sección se va a prescindir de las costumbres que perduran con posterioridad al cambio de las reglas para darle paso a las explicaciones que resultan pertinentes en el caso de los vocablos del título.

El super– que se conoció en la historia de las lecturas ha terminado con el valor de elemento compositivo, con el significado de “encima de, preeminencia, excelencia, en grado sumo, exceso”.

En su calidad de elemento compositivo moderno tiene que desempeñar sus funciones uniéndose al elemento principal y, en esas circunstancias hay que olvidar que antes hubo personajes de las historietas infantiles cuyos nombres se escribían en dos palabras y, el del hombre de cierto filósofo que se escribía, “super hombre”. Como se deduce de su escritura aquí no llevaba tilde.

Excepcionalmente se escribe separado de la base a la que precede “cuando está formada por un conjunto de palabras con un significado unitario”. Así delimita Fundéu el asunto concerniente a super. Ofrece los ejemplos siguientes: “super de moda, super a gusto”.

Solo lleva acento en los casos en que se emplea como sustantivo, como en los casos en que significa “supermercado” o al tipo de gasolina de alto octanaje. O “como adverbio o adjetivo pospuesto al sustantivo”; ejemplo: “Es una idea súper”, “Lo pasamos súper en la fiesta”.

Hay que tomar nota de estas pautas para la escritura en el español moderno. No siempre puede prestarse atención a lo que le sugiere su corrector del computador.

 

TUNEAR

“. . .invadirán las calles con música, bailes y vehículos “TUNEADOS”, en un fin de semana que suele terminar con numerosos incidentes y centenares de detenidos”.

Este verbo que se presenta como título de esta sección lo utilizan sobre todo dos segmentos de la sociedad. Los jóvenes que son los que están más interesados en vehículos; y los mecánicos de automóviles que en la mayoría de los casos son las personas que lo conjugan en el ejercicio de su profesión.

No se sabe si el verbo ha sido usado en propiedad en la cita porque existen dudas con respecto de lo que deseó expresar la persona que redactó la reseña. Sobre este punto se abundará más abajo.

No es difícil averiguarle los genes al verbo. Procede del inglés to tune up que en esa lengua tiene una significación muy precisa. Se refiere a motores, generalmente de vehículos, y se relaciona con el ajuste que se les hace para que funcionen con precisión.

Eso del inglés en español común se expresa diciendo que “afinan” el motor. Este afinar hay que tomarlo como equivalente de hacer los últimos ajustes a un motor para que funcione a la perfección. Aparejado con esto se toma en cuenta el consumo de combustible, el ruido que hace el motor al acelerarlo y la velocidad que alcanza el vehículo automotor. Consiste en hacer el funcionamiento del motor más “preciso, intenso y efectivo”. En otras palabras, es lograr que el motor rinda con la mayor efectividad.

No obstante todo lo expuesto más arriba, quizá pretendió referirse quien escribió la reseña a los vehículos deportivos y de colección cuando mediante modificaciones a los motores y sistemas de escape de las emisiones de gases se les hace “roncar” al ponerlos en funcionamiento. Son vehículos que al manejarlos en bajas velocidades los jóvenes piensan que emiten sonidos que son caricias para sus oídos. Para los menos jóvenes estas melodías de los tubos de escape pueden variar de lo nostálgico a lo intolerable.

© 2014 Roberto E. Guzmán

 

 

 

Ingeniería – Padre Billini (ser un) – Suramérica/Sudamérica (*Sud América) – Pernambuco (*Pernanbuco) -estatura

INGENIERÍA

“. . . la denostada China Roja de nuestra infancia, donde Mao Zedong ensayó sus pavoroso métodos de INGENIERÍA social, era. . .”

Hace años ya que se examinó el término del título. Si se trae de nuevo a estos comentarios es porque existe una tendencia firme a ampliar el campo de acción de la palabra ingeniería. En esta sección se expondrán las acepciones tradicionales del Diccionario de la Lengua Española (DRAE) y, las que consignan los diccionarios de uso o del español actual. Se revisarán también las tendencias en lenguas extranjeras. Leer más

Varias posibilidades

Hay secuencias de palabras que, a pesar de ser distintas en forma y significado, suenan igual en la lengua hablada y, cuando nos vemos ante la necesidad de ponerlas por escrito, su parecido nos confunde. Leer más

Aventar – convencer – anécdota – desorden – conferencia

AVENTAR

“Un mes antes, en el estadio del club de fútbol Villareal en un despliegue de racismo, un aficionado le AVENTÓ un plátano al brasileño del Barcelona. . .”

Para aclarar el asunto, lo primero es que no le tiraron un plátano, sino un guineo, alias banana, que en España se conoce con el nombre de plátano. Para no plantear un pleito basta con mencionar que el fruto es más conocido por banana que por ningún otro nombre. Esto por infortunio, porque en verdad debió llamarse guineo. Como dicen los dominicanos “dejémoslo de ese tamaño”.

El asunto que interesa en esta sección es el concerniente al verbo del título, aventar. Lo que interesa saber es si es reconocido por la mayoría de los hispanohablantes con un significado que le dé sentido a la frase que se copió a modo de ejemplo.

Las definiciones que aventar tiene en el español de todos los días no satisfacen para imprimirle sentido real a la oración de la cita. Para demostrar eso se recurrirá a las acepciones de los lexicones. Al final de la exposición se verá la explicación que se propone para ser indulgente con relación al verbo aventar en una oración como la reproducida más arriba.

En los diccionarios que prestan oído con rapidez al uso del español de todos los días aparece una acepción del verbo aventar que hace pensar en que el uso que se ha hecho del mismo es justo. Ese verbo es equivalente de arrojar, tirar.

El DRAE consigna algunas acepciones con viento y aire, pero ninguna satisface el vacío que se produce con el verbo aventar de la cita.

El Diccionario de americanismos (DAA) es el diccionario que arroja luz sobre el asunto. Para el verbo aventar trae más de una acepción que se presta para dar sentido a la oración copiada. En siete países de la América morena aventar corresponde a “impulsar alguien con fuerza una cosa o una persona”. En México y Costa Rica, añade ese diccionario, es “arrojar un objeto por el aire para que una persona lo atrape”.

Como ha de notarse, el hecho referido en la cita ocurrió en España, pero la redacción fue realizada para lectores hispanoamericanos. Esta aseveración se hace tomando como base las acepciones que los diccionarios peninsulares registran.

Hace más de cincuenta años, en la República Dominicana, aventar era propinar un golpe o dar un empujón a otra persona de fuerza tal que lo dejaba sin aire, es decir, con problemas para recobrar el aliento.

Hay que celebrar que los medios modernos de comunicación permitan que las personas se mantengan en relación escrita con sus semejantes alrededor del mundo y, que esas correspondencias hagan más conocidas las peculiaridades de cada español.

 

CONVENCER

“Disfruta de la historia y por lo regular está CONVENCIDO *QUE sus veredictos serán trascendentales”.

En el cuerpo de esta sección se verá que en el caso específico del verbo convencer, usado del modo en que lo hace el columnista, debió llevar la preposición DE inmediatamente después del verbo porque el complemento es una proposición con “que”.

En la oración que ilustra el mal uso, el verbo convencer se utiliza con el sentido de “llegar a aceptar o creer algo, tras haber reflexionado sobre ello”. Se construye con un complemento que lleva la preposición DE. Se dice y se escribe “estar convencido de”.

Algunas personas sienten el temor al escribir de caer en el “dequeísmo” y evitan la preposición “de” al escribir. Olvidan ellos que en español existen verbos que exigen en su construcción la preposición DE. Como consecuencia de la forma de escribir olvidando que algunos verbos exigen la preposición “de” incurren en lo que se llama “queísmo”.

 

ANÉCDOTA

“De acuerdo con F., hay incluso alguna evidencia, a este punto ANECDÓTICA, de que el examen puede incluso detectar condiciones precancerosas desde muy temprano”.

En esta ocasión se va a dejar pasar lo relacionado con la “condición” porque ya se examinó ese punto en otra ocasión. Tampoco se estudiará lo infortunada que resulta la elección de “evidencia” seguida de anecdótica. El objetivo aquí es centrar la atención sobre “anecdótico”.

En español anecdótico es diferente del significado que posee la voz anecdotic en inglés. Las diferencias no terminan allí sino que en las dos lenguas, español e inglés, anécdota y anecdote las acepciones no coinciden. Los detalles se verán más abajo.

En español una anécdota es un relato de algún suceso divertido, extraño o curioso. Es un suceso circunstancial o irrelevante. Solo se reproducen las acepciones que tiene relación con lo que se estudia aquí.

En inglés “anecdote” es generalmente interesante, divertido o biográfico de un incidente. En ambas lenguas se trata de un relato, que en inglés es generalmente corto.

Ahora hay que examinar a anecdótico en español: “que contiene anécdotas” o “que tiene poca importancia”. En inglés “anecdotic” es que está relacionado con anécdota o que consiste de anécdotas. Que se basa o consiste en informes u observaciones de analistas que no son científicos. No se tradujeron las acepciones que no son relevantes para el análisis que se hace aquí.

Se subrayaron las palabras que se consideran importantes para destacar la diferencia que existe entre las dos palabras en las dos lenguas, español e inglés. Se presume que el artículo del cual se extrajo la cita es una traducción del inglés al español.

Como se nota al llegar a este punto del desarrollo de las argumentaciones, la selección de las palabras, por una parte, hace incongruente la oración. Por otra parte, desvirtúa el sentido de lo que expresó la persona.

Al traducir hay que demostrar cuidado con el producto que se entrega para la lectura. Los parecidos engañosos pueden tener consecuencias funestas. Piénsese, que en esta oración hay un contrasentido, una inexactitud y una ambigüedad. Esta oración es digna de ser incluida en una antología de disparates.

 

DESORDEN

“. . .incluyendo nuevas pruebas clínicas, proveen una esperanza para aquellos pacientes diagnosticados con ese tipo de cáncer o con otro DESORDEN de las células sanguíneas”.

La forma primera en que se entiende un desorden es como una situación en que las cosas no están en su lugar. Es algo en lo que no hay organización. Se dice que hay desorden cuando hay irregularidad y exceso.

En muchas ocasiones cuando se escribe hay que amoldar el léxico al entorno, es decir, utilizar los vocablos que son propios de la rama del saber acerca de la cual se escribe. Los términos propios de una actividad harán que los lectores aprehendan mejor el contenido de lo expuesto.

En el caso de este “desorden” se harán algunas observaciones para darle mayor precisión a lo que transmite o lo que pretende transmitir el mensaje.

En el ámbito médico la palabra favorecida para traducir el disorder del inglés es “trastorno”. En algunos casos puede sustituirse por “enfermedad”, así se hace en congenital disorder que se lleva al español como “enfermedad congénita”. En otros casos puede usarse “deficiencia”, como cuando se traduce hearing disorder”, que se dice y escribe “deficiencia auditiva”. En lo relativo a la piel un skin disorder será una “afección de la piel” y en este caso se trata de una alteración morbosa de un elemento o de una función del organismo humano.

Otras posibilidades para traducir la dichosa mencionada voz del inglés se hace con la ayuda de “desequilibrio, perturbación, alteración”. Hay que tener en cuenta que en casos muy reducidos en español existe la necesidad de recurrir a “anormal, anormalidad” para transmitir cabalmente la idea.

En español el término trastorno tiene una acepción que se adapta muy bien a lo que se explica aquí, y es “alteración de la salud”.

Se utiliza la voz desorden cuando se trata de “desorden civil, público, o social”, que también se conoce con el nombre de “disturbio”. En los casos de las enfermedades es más propio emplear una de las palabras sugeridas más arriba.

 

CONFERENCIA

“Al terminar el curso, muchos padres tienen CONFERENCIAS con los maestros y hacen un análisis de las áreas académicas débiles. . .”

Lo que se criticará en esta sección es algo que se observa en hablantes o escribientes de más de una lengua. Específicamente en el caso presente, en un escribiente de español e inglés.

Las confusiones que se producen al navegar en dos lenguas suceden casi siempre sobre palabras que expresan conceptos abstractos que a veces son vagos por su naturaleza misma. Esos vocablos conciernen acciones de la vida corriente que pueden caer en una lengua o en otra. Además, en muchas ocasiones la escritura o la pronunciación son parecidas en las dos lenguas. Aquí se considera lo concerniente a la voz conferencia del español y a la del inglés que es muy parecida, conference.

Los dos vocablos tienen acepciones comunes y otras que difieren. Como es de esperarse las que son diferentes son las que causan los problemas pues no son conocidas o recordadas por todos los hablantes de las dos lenguas.

En español una conferencia es en sentido general una disertación en público o una conversación entre representantes de gobiernos, organismos o asociaciones. Solo se traen a esta sección las que interesan para los propósitos de esta sección.

La conferencia del español pasa al inglés en algunas circunstancias con el nombre de lecture, congress.

Una conference en inglés puede ser una reunión de dos o más personas, generalmente formal.

De inmediato salta a la vista que la conferencia del español es más formal que la del inglés. La del inglés no pasa de ser una reunión en español, una entrevista o, una consulta. Lo que se comprueba entre el inglés y el español se nota también entre el inglés y el francés.

© 2014 Roberto E. Guzmán

 

 

 

 

 

 

 

Sicariato – firmar el libro – convenimiento – vía (por la via de, por vía de) – en base a – accionar

SICARIATO

“Con estos, además, nació el SICARIATO, una serie de asesinos profesionales que se movilizan generalmente en moto y matan por encargo, en ocasiones por menos de 200 dólares. . .”

No cabe duda alguna de que esa voz, sicariato, tiene relación con el vocablo sicario del español, que no es otra cosa que un asesino asalariado. El salario que percibe el sicario lo logra por el trabajo que ejecuta por cuenta propia que consiste en asesinar. Leer más

Ternura y grandeza

Nuestra lengua nunca nos defrauda cuando nos acercamos a ella con curiosidad. Su riqueza y su variedad lucen a poco que profundicemos,

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especialmente en el vocabulario. Por razones históricas son muchas las lenguas que han aportado palabras al español. Estos hallazgos nos sorprenden hasta en las voces más cotidianas. ¿Han pensado en la ternura que nos provoca una palabra que consideramos tan nuestra como chichí? Leer más

Regado – osteoartritis – plus – darse cuenta de que (*darse cuenta que) – instalación

Regado – osteoartritis –

La voz del español dominicano que se trae a estos estudios en esta ocasión casi siempre se utiliza en el femenino: regada. En buen dominicano habría que definir esta voz como el participio pasado del verbo regar.
Este verbo a su vez equivale en este caso a “ocupar un área más vasta o ancha”. Se sabe que el verbo “regarse” en el español dominicano tiene un significado especial para enfadarse, incomodarse, ponerse de mal humor, pero en este caso no tienen relación. Leer más

Redaccional – buena plata – cajón de bateo (caja de bateo) – abocar (avocar) – mandatorio – osteopenia

REDACCIONAL

“En la tradición REDACCIONAL consiste en la ubicación, al inicio de un artículo de pura esencia periodística, de los hechos básicos de la crónica, el género por excelencia”.

No todas las palabras que están en uso en el español actual se encuentran en el lexicón mayor de la lengua que imprime la RAE. Para comenzar, sería imposible que ese colegio pudiera mantenerse al tanto de todas las creaciones de la inventiva humana.

El reconocimiento de la RAE toma tiempo porque la sanción que concede esa corporación se otorga después de detenido estudio de los genes de los vocablos de invención reciente; además, esos términos nuevos deben ajustarse a eso que los alemanes llaman sprachgefühl, que hay quienes consideran que es el sentido intuitivo de lo que es apropiado en una lengua,  concepto que según otros pertenece a la lingüística precientífica.   Leer más