Se denomina calco, en lingüística, a la adopción del contenido semántico de una palabra o expresión extranjera, traduciendo su significado mediante palabras de la lengua de recepción; por ejemplo, el vocablo español rascacielos es un calco de la palabra inglesa skyscraper; la expresión efecto invernadero, del término inglés greenhouse effect.

No hay nada que reprocharles a los calcos adoptados por el español si, como es muchas veces el caso, con ellos se logra nombrar una cosa nueva o expresar un concepto de reciente aparición, sin equivalentes en el léxico de nuestro idioma. De hecho, el vocabulario del español se ha enriquecido  a través de los siglos con oleadas sucesivas de palabras y calcos de otras lenguas: arabismos, helenismos, italianismos, galicismos y, en los últimos dos siglos, anglicismos.

Ahora bien, lo que sí es censurable es la adopción de calcos superfluos, que nada tienen que aportar al idioma de recepción, al existir ya en este vocablos y expresiones equivalentes. A menudo ocurre, sin embargo, que se aceptan en español calcos de este tipo, a pesar de su inutilidad. Esto así por diversas razones, entre ellas, el prestigio de la lengua cuya palabra o frase se calca (actualmente, el inglés, la lengua franca de nuestra época) y el consiguiente desprestigio de la lengua de recepción (en nuestro caso, el español), el bilingüismo imperfecto de muchos hablantes del país de recepción, así como las malas traducciones.

Los calcos innecesarios tienen un efecto pernicioso en el léxico del idioma receptor: en vez de enriquecerlo, como pasa con los calcos necesarios, lo empobrecen, al convertirse rápidamente en insaciables caníbales o depredadores del vocabulario del idioma de recepción (especie de logófagos o comepalabras muy eficientes), aniquilando todas las palabras y expresiones castizas, ya existentes, con las que comparten significado.

Así sucede con los dos calcos que estudiamos a seguida: en adición (a) y previo a.

*EN ADICIÓN (A)

La expresión *en adición (a) es un calco de la locución inglesa in addition (to), que ha penetrado e infectado la lengua del español dominicano desde hace unos años. Su uso se ha generalizado tanto en la prensa como en textos jurídicos:

En adición, el analista de JP Morgan, Franco Uccelli, resalta otros factores que favorecen las perspectivas en cuanto a la economía dominicana en los mercados internacionales, tales como un crecimiento en torno al 4% para 2012, el mantenimiento de la estabilidad cambiaria y un nivel de inflación cercano al 4%, todo esto a pesar de la citada situación fiscal. (Listín Diario, 13 de enero de 2013).

La directora de la dependencia, Alejandrina Luciano, informó que las nuevas carreras que se impartirán en ese centro son Contabilidad, Orientación y Derecho, lo que satisface, parcialmente, el reclamo de los estudiantes que exigen ocho carreras en adición a la de Educación Básica que se imparte actualmente en el centro. (Listín Diario, 7 de junio de 2012).

Los contribuyentes que efectúen pagos superior a los cincuenta mil pesos (RD$50,000.00), en adición a los comprobantes fiscales con valor de crédito fiscal, deberán utilizar cualesquiera de los medios establecidos en el sistema de intermediación bancaria y financiera… (Párrafo I del artículo 287 de la Ley 253-12 o Paquetazo Fiscal).

En adición a las competencias atribuidas en la Ley, el Ministerio de Interior y Policía, [sic] es el órgano encargado de la Ley… (Art. 4 del  Reglamento de Aplicación de la Ley General de Migración).

Considerando, [sic] que el examen de la sentencia cuya casación se persigue, [sic] revela que la Corte a-qua admitió el monto contenido en el informe sometido por el tasador…; que, en adición a lo anterior y ante el reconocimiento expreso de la Corte a-qua, relativo a la inexistencia de facturas y documentos por efecto del incendio que consumió totalmente las instalaciones aseguradas, es preciso establecer con certeza cuáles elementos e informaciones fueron tomados en cuenta por el tasador a los fines de [sic] estimar el valor de los activos… (S.C.J., Salas Reunidas, 11 de mayo de 2011, No. 3, B.J. 1206).

Desde el punto de vista de la buena redacción, en todos los textos citados se debió utilizar simplemente la palabra además o la expresión además de, ambas de muy buena casta en nuestro idioma, en lugar del calco en adición (a),  Alternativamente, se pudo haber utilizado otras palabras o expresiones equivalentes que forman parte del léxico español, tales como asimismo, también, igualmente, al mismo tiempo, amén de que, a más de que, aparte de que, y encima de que.

Desgraciadamente, la pujanza del calco en adición (a)  ha ido desplazando cada día el uso de estos términos castizos en detrimento de la variedad y riqueza léxica de nuestro idioma, al extremo de que vocablos comunes como también han desaparecido por completo del lenguaje jurídico dominicano, sin ninguna razón válida que lo justifique. Como posible remedio a semejante infortunio, traemos a colación una máxima que he encontrado en el primer boletín de la Academia Dominicana de la Lengua, publicado en 1939, que expresa que “no hay necesidad de buscar en huerto ajeno lo que en el propio se consigue mejor”.

PREVIO A

La locución previo a es un calco de la locución inglesa prior to, cuya presencia es muy frecuente en textos dominicanos actuales:

PREVIO A VIAJE A ESPAÑA DANILO PROMULGÓ REFORMA TRIBUTARIA. (Titular del Listín Diario, 16 de noviembre de 2012).

La posición del Crees viene a formar parte del debate sobre la necesidad de reformar el sistema tributario de República Dominicana, previo al pronunciamiento ante la Asamblea Nacional que en este sentido hiciera ayer el nuevo presidente de la República Dominicana… (Listín Diario, 17 de agosto de 2012).

En las infracciones de acción pública la conciliación procede en cualquier momento previo a que se ordene la apertura del juicio. (Art. 37 del Código Procesa Penal).

...[E]l estudio del expediente, particularmente el memorial de casación de la recurrente y la sentencia impugnada, revelan que previo a la acción penal… (SCJ, 1ª Sala, 21 de abril de 2010, No. 18, B.J. 1193).

En estos ejemplos, lo apropiado hubiese sido utilizar, en vez de previo a, la expresión sencilla, castiza y correctísima antes de, la cual, sorprendentemente,  ha también sido desterrada del lenguaje jurídico dominicano, víctima de la naturaleza logofágica de previo a, así como de los siguientes circunloquios o rodeo de palabras: con anterioridad a, anteriormente a y previamente a. A este respecto, es importante que tengamos presente que lo sencillo no equivale a lo vulgar; muy por el contrario, al escribir, hemos de seguir el sabio consejo de Cervantes en prólogo del Quijote, expresándonos “a la llana, con palabras insignificantes, honestas y bien colocadas”.

Por encima de ser un calco innecesario, la locución previo a con el sentido de antes de es, al mismo tiempo, un solecismo, o sea, una frase sintácticamente incorrecta. En buen español el vocablo previo(a) es un adjetivo que significa ‘anticipado, que va delante o que sucede primero, según el Diccionario de la Real Academia, no un adverbio. Como adjetivo, debe referirse forzosamente a un sustantivo (“previa consulta a tres abogados”, “el mes previo a la toma de posesión”), lo que no se da en los textos citados, en los que funge como adverbio de tiempo en sustitución de antes de. No es igual el caso en inglés, idioma en el que sí se admite que prior to puede usarse como adverbio de tiempo, aunque su uso es desaconsejado por poco natural.

COLOFÓN

En este asunto de extranjerismos y calcos idiomáticos, los abogados dominicanos debemos tomar conciencia del viejo concepto —transformado desde hace años en lema de la Academia Dominicana de la Lengua— de que “la lengua es la patria”. Nuestro idioma, más que gramática, ortografía y vocabulario,  es identidad y esencia: nos define como pueblo. De ahí que todos debamos sentirnos responsables de su pulcritud, elegancia y buen uso, así como de su protección contra quienes a diario lo hieren y maltratan, con la misma pasión —no resulta exagerado decirlo— con que los hombres y mujeres de 1844, 1863 y 1965 defendieron el suelo de la nación.