Bimbín de salón – performista

BIMBÍN DE SALÓN

Las palabras que sirven para encubrir, disimular o evitar los vocablos soeces son muchas en todas las lenguas. Solo tienen por límite la inventiva de los hablantes. La frecuencia de uso, así como las preferencias de unas sobre otras, vienen dadas en gran medida por el tipo de persona que las utiliza.

Los jóvenes son quienes mayor capacidad demuestran en la creación de nuevos términos para designar viejas costumbres, así como partes íntimas o pudendas de la anatomía humana.

Un ejemplo de lo que acaba de mencionarse, con respecto de que es un fenómeno que ocurre en otras lenguas, es que en inglés existen 1,750 maneras de decir sexo (Jonathon Green, The Atlantic, Jan-Feb, 2015). No hay que olvidar que esas palabras, tanto como las del español, no son de uso corriente y circulan en su mayoría en el argot o en el lenguaje familiar.

La locución que figura en el título por razones obvias, inherentes a su naturaleza, no consta en los diccionarios de dominicanismos. Quizá aparezca en el Diccionario fraseológico del español dominicano en el cual trabaja un equipo de la Academia Dominicana de la Lengua.

Para facilitar la comprensión del mecanismo de funcionamiento de las locuciones, estas son expresiones compuestas por varias palabras, generalmente, con forma fija y un sentido unitario que no es el resultado de la suma de sus elementos. De ahí que con tanta gracia encubran el objeto a que aluden en casos en que desempeñan el papel de eufemismo.

El término bimbín está reconocido por los dominicanos como sinónimo de pene y es de uso en el lenguaje familiar. Las madres no muestran rubor para referirse a la “palomita” de sus niños como bimbín tan pronto sus vástagos sobrepasan la niñez.

De alguna manera podría pensarse que es el nombre de preferencia para el miembro viril de un joven, de un adolescente, sobre todo por aquello de la Revolución de los Bimbines de 1893 contra el régimen de Lilís en la cual se destacaron los jóvenes que en ella participaron.

En el español dominicano existen otros términos para mentar al bimbín, pero que en la escala de la tolerancia social son desterrados. Stephen Ullmann, en Lenguaje y estilo entiende que en algunos casos se recurre al eufemismo porque se trata de un sentimiento de delicadeza dictado por la decencia y el decoro. Claro, quienes determinan estos conceptos son las clases altas y medias de la sociedad.

Los hombres, mucho más que las mujeres, (sin discriminación sexista) prestan gran atención al miembro viril. Algunas personas tienden a reconocer la fuente de satisfacción que se proporciona a la pareja por el tamaño y grosor del pene.

En este momento de la exposición hace su entrada el “bimbín de salón”. El ¿vulgo? llama de bimbín de salón al que cumple con las proporciones promedio. No es un miembro que se destaca por su volumen, longitud o espesor.

Quizás la selección de la letra /i/ para servir de vocal en la voz bimbín tenga relación con el mensaje que se transmite, pues es la vocal más aguda. La terminación -ín en español funciona como diminutivo. Si se hubiese deseado destacar el gran volumen del pene, es muy probable que la vocal elegida hubiese sido /o/, para formar un aumentativo -ón.

En el caso del bimbín el complemento “salón” ha de tomarse como “que desempeña su función”. Usar la expresión bimbín de salón no constituye necesariamente un eufemismo peyorativo. Los detentadores de estos especímenes sostienen que lo importante no es el tamaño, sino saber usarlo, como el refrán del merengue, “no es que baila mucho, sino que sabe bailar, que baila bueno”.

Salón aquí debe aceptarse como el sitio en que la sociedad interactúa. El lugar donde los intercambios se hacen de acuerdo con un código establecido y respetado. Es un entorno civilizado, lo que en otros casos se llamaría de sociedad. Esto denota que lo mencionado sabe comportarse.

Antes de terminar cabe que uno se haga la pregunta acerca de saber si bimbín es una onomatopeya. De cualquier manera, es aceptado en lingüística que las repeticiones de un mismo sonido (bin-bin) constituye un acto de reiteración que desempeña la reafirmación de algo, es un reforzamiento.

Llamar al pene “bimbín de salón” es un eufemismo de salón, esto es, una manifestación suave y decorosa que si se llamara de otra manera sería piedra de escándalo para muchos. Es una sustitución operada en el nivel del registro del habla. En el ámbito dominicano la locución desempeña su papel referencial.

 

PERFORMISTA

“. . .y otra PERFORMISTA cubana, llegada de ultramar, alborota la finca por pedir permiso. . .”

No es motivo de sorpresa si en ningún diccionario (serio) de español se encuentra la voz asentada. La razón que ampara esta ausencia quizá es el poco uso que se hace de la voz. Para que una voz de este género se incluya en los lexicones respetables del español tiene que hacerse patente con su insistencia. Además, algunas plumas de prestigio tienen que apadrinarla.

En esta sección se encaminarán los pasos hacia el origen de la palabra para examinar sus genes, para más adelante tratar de evaluar sus probabilidades de fortuna en el español culto.

La voz que se encuentra en el origen de la del título es “performance” que ha logrado su incorporación en los diccionarios modernos, hasta en el de la Real Academia. El tratamiento que le dan los diferentes diccionarios a la voz performance es muy diverso. Algunos, Gran diccionario de la lengua española, olvidan o dejan fuera (el rendimiento máximo), el desempeño de las máquinas en su definición.

Antes se mencionó que “performista” deriva de performance. Como consecuencia de eso, se anunció, se examinará la procedencia de esta voz. El uso que se da en la actualidad a performance en el pasado inmediato viene del inglés. La última lengua lo tomó del francés antiguo.

Las acepciones que se le han reconocido han evolucionado a través de los tiempos. Entró por el hipódromo, pasó a los atletas, más tarde por analogía, a las actuaciones públicas para de allí saltar a los éxitos descomunales hasta en el ámbito sexual.

El inglés lo adoptó en el siglo XIX y, desde esa época hasta en francés ha variado su empleo. Hasta donde se tiene noticia, en francés no cubre toda la gama que tiene en inglés moderno.

Las acepciones que se le asignan a performance son muchas. A pesar de que no tiene relación alguna con la “performista” de la cita se mencionan a continuación,

Entre otras las significaciones son ‘cumplir, ejecutar, desempeñar; realización, cumplimiento, funcionamiento, comportamiento; espectáculo, representación teatral, actuación’, sin que llegue a significar la marca máxima o mínima en una competición deportiva.

El Diccionario de la lengua española de la Real Academia reconoce a ‘rendimiento’ como primera acepción para el performance internacional. La segunda acepción es una descripción:  ‘actividad artística que tiene como principio básico la improvisación y el contacto directo con el espectador’.

No se ha logrado conseguir una definición satisfactoria para la voz performista en diccionario alguno. Por su formación hay que deducir que se trata de la persona que ejecuta el performance, sobre todo la que actúa en representaciones artísticas que combinan arte, actuación teatral y otros efectos.

Este performista sería la persona que lleva a cabo la actuación de acuerdo con un libreto, patrón o conducta. Esta persona sigue un procedimiento establecido, preexistente, con una intención manifiesta.

¡Vaya! Se ha llegado, sin proponérselo, a una caracterización del comportamiento del actor en su actividad. El que se haya alcanzado una definición aproximativa del desempeño del performista no es base para que se emplee la voz sin contemplaciones.

© 2015 Roberto E. Guzmán