Academia festeja 86 aniversario con coloquio de la lengua

La Academia Dominicana de la Lengua arribó este año de gracia de 2013 al 86 aniversario de su fundación, efectuada un 12 de octubre de 1927, gracias a la iniciativa de su primer presidente, el arzobispo de Santo Domingo, monseñor Adolfo A. Nouel y un selecto grupo de personalidades de la época a quienes les animaba el interés por contribuir al fortalecimiento de la lengua española en suelo dominicano.

Hoy, a más de ocho décadas de iniciar su labor a favor de la sociedad dominicana, la junta directiva que preside Bruno Rosario Candelier y los académicos que conforman la planilla lingüística de la corporación sienten la satisfacción que otorga el trabajo tesonero con que han mantenido el legado que deja huellas significativas en la cultura y el quehacer educativo nacional. Con motivo de este nuevo aniversario, y de la celebración de los trescientos años de la fundación de la Real Academia Española, los académicos dominicanos integrantes de la Comisión Lingüística de la Academia realizaron un Coloquio de la Lengua en la sede de la institución ubicada en la calle Mercedes no. 204, de la Ciudad Colonial.

El director inauguró el coloquio con el tema “La misión lingüística de la Academia”, seguido de Ana Margarita Haché, quien abordó “El sentido de dominicanidad en Identidad lingüística de los dominicanos, de Orlando Alba”. Continuaron Irene Pérez Guerra, con “La corrección  gramatical en Usted no lo diga, de Mariano Lebrón Saviñón”; Odalís Pérez Nina, con “La concepción lingüística en Cultura de la lengua, de Manuel Matos Moquete”; y  Manuel  Núñez Asencio, con “Enfoque lingüístico en La fragua del sentido, de Bruno Rosario Candelier”.

En sus palabras iniciales, Rosario Candelier ponderó el temario del coloquio para motivar la conciencia lingüística. Agregó que cada año, con motivo de un nuevo aniversario de la institución, se celebra una jornada con algún aspecto vinculado a la lengua para contribuir al conocimiento teórico de nuestro sistema de signos y de reglas. Subrayó que el fenómeno de la lengua es una realidad que la vivimos cada día y, en virtud de lo que se conoce como hechos del lenguaje, permanentemente estamos haciendo uso de nuestra lengua y poniendo nuestra capacidad lingüística al servicio de la institución y la sociedad. En esta ocasión se presentaron estudios sobre diferentes textos de académicos de la institución, con el comentario de académicos colegas, que interpretan y valoran el aporte registrado en sus respectivas obras a favor de la lengua. Nuestros académicos de la lengua han hecho una labor edificante y positiva en las instituciones donde laboran y han participado en coloquios y encuentros sobre el estudio de la lengua y han realizado su aporte al conocimiento de nuestro lenguaje y, sobre todo, han demostrado una genuina valoración por nuestra herencia idiomática.

Al hablar del sentido de la dominicanidad en la obra de Orlando Alba, manifestó que el texto da respuestas a una serie de preguntas que muchos dominicanos se hacen sobre su forma de hablar. Señaló que se trata de una obra de divulgación, realizada por un especialista, con la intención de que el gran público tenga acceso a una visión científica sobre la variante dominicana con el fin de eliminar prejuicios e interpretaciones. Agregó que esta obra pretende aclarar algunas confusiones y también falsas ideas que circulan en diversos ámbitos. Además, hace una valiosa contribución al conocimiento de la realidad del español dominicano.

Odalis Pérez Nina explicó que la Cultura de la lengua es un libro que tiene una significativa presencia en la cultura dominicana y en la enseñanza de la lengua y la literatura. Señaló que cuando apareció esta obra de Manuel Matos Moquete entendió que había nacido un proyecto que involucraba una concepción del lenguaje, la cultura y la enseñanza del idioma español bajo las huellas de lingüistas como Pedro Henríquez Ureña. Manifestó que esta obra se basa en una reflexión sobre una nueva visión del lenguaje: la educación, la cultura y el hablante, en un momento en que la crítica de la cultura y de la lengua precisaba un rumbo diferente. Explicó que la visión de este lingüista pretende que la República Dominicana elabore su propia concepción del lenguaje. También habló del proyecto teórico de Matos Moquete, que situaba la defensa de la lengua ya planteada por Juan de Valdez y por otros lingüistas españoles en el marco de una lingüística del discurso, que sería desarrollada en los conocidos escritos e investigaciones de este profesor e investigador dominicano.

En medio de la actividad, el director de la ADL hizo entrega a Odalis Pérez del diploma que lo acredita como miembro correspondiente de la Real Academia Española.

Irene Pérez Guerra habló de la corrección gramatical en Usted no lo diga, de Mariano Lebrón Saviñón. Hizo una reseña biográfica del autor, quien es considerado como uno de los más insignes intelectuales dominicanos del siglo XX. La académica manifestó que el libro está relacionado con conceptos sociolingüísticos, las diversidades lingüísticas, el uso del lenguaje, la norma, el prestigio lingüístico, la lengua estándar, entre otros conceptos. Agregó que una forma lingüística es correcta o incorrecta en relación con la variedad de la norma estándar y académica. Pérez Guerra señaló que la norma se identifica con el buen uso, por lo cual las personas que solo reciben una instrucción elemental incurren en incorrecciones y vulgarismos ajenos a la norma culta. Manifestó que hay personas que se rebelan contra la norma, sin cuidar y mejorar el conocimiento de la lengua.

Ofelia Berrido leyó el trabajo de Manuel Núñez, que hizo un análisis de la obra de Rosario Candelier. Explicó que el autor tropieza con una montaña de obras y quehaceres, que las hace pasar por las horcas caudinas, que es la fragua del lenguaje, en la que ha de quedar únicamente lo que tiene sentido. El libro compendia el ejercicio del criterio relacionado con tres dominios, que fue nombrando.  El oficio de lingüista, en el que aparecen comentarios sobre el diccionario, el empleo de la lengua en los medios de comunicación y el papel que desempeña la lengua en el desarrollo de la personalidad y de la inteligencia. Incluye dos reseñas de obras publicadas por los académicos de número Manuel Matos Moquete y Rafael González Tirado y una presentación de la obra Gazapos de la folclorista Xiomarita Pérez. Habló también del criterio literario que desarrolla la obra: una relacionada con la poesía, representada por textos de Víctor Villegas, Tomás Morel, Freddy Gatón Arce, Lupo Hernández Rueda y Fernando Casado. Y recoge la labor de la Academia al penetrar en las menudencias de esta ardua tarea subrayando su importancia.  Al cierre de su estudio, Manuel Núñez consignó: “La fragua del sentido recoge el esfuerzo continuo del novelista, académico, filólogo y escritor Bruno Rosario Candelier. Estas prosas valiosas suelen revelar su importancia capital cuando transcurre el tiempo. De alguna manera, nosotros somos escritores de la posteridad. En unas cuantas décadas, cuando todos hayamos pasado al otro barrio; cuando seamos recuerdos y un nombre sobre una polvorienta sepultura, algún desconocido profesor de Minessota o Princenton, consultará este volumen y anotará los hallazgos que sobre Federico Henríquez Gratereaux, Freddy Gatón Arce, Marcio Veloz Maggiolo o Lupo Hernández Rueda ha dado a la estampa D. Bruno Rosario Candelier, y eso justifica plenamente esta obra”.

10 de octubre de 2013.

 

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